BREVE HISTORIA.                 

Cuentan que todo mito, toda leyenda, viene de la mano de alguna bonita y a la vez enig-mática historia, que envuelve en brumas su origen, engran-deciéndola  aún más si cabe. Es el caso de esta maravillosa planta, la Bella, cuya historia me dispongo brevemente a relatar.


La Bella llegó a mí a través de un amigo, a su vez amigo de J.T Gallego, redactor de la sección de autocultivo de la afamada revista española Cáñamo. Corría el año 2004 y yo regentaba aún mi antiguo growshop en Reus, Sweet Jane. En el número de diciembre de ese año y en la sección de variedades (ver artículo adjunto), el mencionado periodista y cultivador glosaba las excelencias de una variedad desconocida para el gran público, de sabor y aroma incomparables además de alta potencia y pronta recolección; “una genética diferente a todo lo holandés”, “de lo mejor para exterior”, relataba textualmente el admirado y sorprendido articulista.

Mi natural curiosidad se desperezó al instante y la suerte, habitualmente esquiva, fue por una vez mi fiel aliada, pues casi por arte de magia, pude conseguir un clon de esta singularidad de la naturaleza. Debo decir, que este hecho habría de marcar definitivamente mi vida como cultivador de Cannabis Sativa. Existe un antes y un después de probar esta variedad.

El origen de la Bella encierra cierto halo de misterio, no tanto por quien la importó, el reputado criador italiano M. Bellandi ( a él debemos pues los honores), como por su lugar de origen, pues no sabemos a ciencia cierta su procedencia geográfica exacta; Senegal o Isla Reunión pueden ser firmes candidatas; el continente africano con casi total seguridad. Sólo la cuna de la humanidad, podía alumbrar tal belleza.

Tras años de cultivarla con éxito en condiciones de reproducción asexual, (con ella se obtuvo el 2º Premio Exterior 2008 Cannabis Champions Cup Barcelona) se presenta ahora para colección en semilla regular, para el disfrute colectivo y real preservación de una genética en su estado original, sin hibridaciones, única e irrepetible. Disfrutadla.


FISIOLOGIA VEGETAL


Planta dicotiledónea anual, unisexual dioica (a veces monoica), de estructura herbácea y porte medio alto. Familia Cannabáceas del Género Cannabis, Especie Cannabis Sativa L y Subespecie Cannabis Sativa Sativa .

Sus semillas son pequeños aquenios ovoides de 2-4mm de diámetro, color marrón oscuro con periantio ligueramente atigrado que confiere aspecto marmóreo característico. Semillas muy uniformes en su tamaño y maduración.

En flor, las brácteas envuelven de forma solvente las semillas, envejeciendo cuando éstas están ya maduras y adoptando un característico color marrón claro, signo inequívoco de la maduración de la semilla. Estas brácteas florales contienen sinfín de tricomas glandulares basales.

En óptimas condiciones de conservación y cultivo, el índice de germinación será nunca inferior al 95%.



Foto Semillas La Bella


Su sistema radicular es axonomorfo, compuesto por una raíz principal potente, capaz de explorar el suelo y parte del subsuelo ( primeros 40-70 cm). Esto le permitirá crecer rápidamente y alcanzar alturas espectaculares. De la raíz primaria se desarrollan las raíces secundarias de crecimiento más horizontal o multidireccional, debido a la menor influencia ejercida por la gravedad. La ramificación del sistema sigue con el sistema radicular terciario, hasta llegar a los pelos radicales, apéndices epidérmicos de la raíz, gracias a los cuales se pueden absorber del medio gran cantidad de minerales y  agua. Éstos se reproducen continuamente según el crecimiento de la raíz proveyéndola de nuevas zonas de absorción. En óptimas condiciones de cultivo, las raíces de la Bella pueden extenderse perimetralmente varios metros, como vemos en el ejemplar de la foto.


Foto de las raices de la Bella


El tallo es herbáceo con poco estriado longitudinal. Estructura con entrenudos y nudos donde se insertan las ramas y las hojas. La inserción de las ramas primarias en los nudos del eje central, en plantas de semilla, es opuesta y en cruz. La disposición de las ramas secundarias y terciarias es alterna, al igual que el ápice caulinar durante la prefloración y la floración.

Las ramas son abundantes aunque de cierta endeblez, lo que aconseja su entutorado en los albores de la etapa floral.

Al igual que casi todos los ejemplares de la subespecie Sativa Sativa, es una planta de porte alto (2-4m de altura) bien ramificada, con abundante follaje y con aspecto de un pino.

Las hojas compuestas, estipuladas y palmiformes están formadas por número impar de foliolos pinnados y lanceolados, con el margen moderadamente aserrado. El número de foliolos varía de uno hasta once dependiendo de la edad del ejemplar, siendo habituales los nueve foliolos en adultos de esta variedad. Estos serán más anchos en la etapa inicial de crecimiento, afilándose con la madurez. Presentan en resumen el aspecto típico de las plantas de la subespecie Sativa Sativa, con largos y estrechos foliolos con tendencia a la languidez.

Las hojas se insertan en un nudo del tallo a través del peciolo, cuya longitud varía según edad. Se infieren de forma opuesta en el tallo y alterna en las ramas durante la fase de crecimiento vegetativo. En las etapas de prefloración y floración, las hojas se insertan de forma alterna en el ápice del tallo y en las ramas laterales.

El color de las mismas es verde tenue pero no apagado, presentando elevados niveles de nitrógeno si estas adquieren una coloración más intensa. Esto deviene contraproducente además de innecesario  (el nitrógeno reduce considerablemente la biosíntesis de THC, tanto en las sumidades floridas como en las hojas, a cambio de proporcionar mayor cantidad de masa vegetal)  El amarilleo progresivo de las hojas será evidente a partir del primer mes de etapa generativa, fenómeno que debe ser respetado e incluso alentado, no administrando elementos nitrogenados para su corrección.


Foto tallo de la Bella


Las flores pistiladas de la Bella asemejan algodonosas nubes de cálices y estigmas que se agrupan sobre pequeños tallos florales. A lo largo de sus fases de maduración floral, desarrollará abundantes cimas cónicas de tamaño medio-grande, no muy compactas al tacto y de peso medio en seco.

Cuando las flores femeninas comienzan a formarse, disminuye el crecimiento general de la planta, formándose al mismo tiempo los cálices en las sumidades y nacen entre estas hojas trifoliadas a lo largo de las ramas. Las preflores comienzan a hincharse  y a acumular resina en los primeros tricomas que aparecieron. Llegado al primer mes de floración, en la denominada etapa floral pico, el alargamiento de la planta cesa totalmente y ya han aparecido hojas de un solo foliolo insertadas entre los abundantes cálices junto a las trifoliadas, formando racimos espesos. Las hojas grandes y externas nacidas del tallo primario y algunas de los tallos secundarios o ramas principales, comienzan a amarillear y a marchitarse exhaustas por el consumo de energía derivado de la constante formación de flores y resinas. En este punto, la mayoría de las flores son fértiles con pistilos blancos formando racimos superpuestos unos a los otros.

A esta actividad le sigue una producción intensiva y paulatina de nuevos tricomas globulares especializados, los cuales se extienden también y con mucha abundancia a las hojas mono y trifoliadas. Los tricomas glandulares presentan en este momento cabezas claras y translucidas, con alto contenido en THCA. Los perfumados olores de la Bella inundan ahora el ambiente  con la producción de terpenos en un momento álgido.

En una última etapa, la producción de cálices y flores cesa, completándose la senenscencia de la planta, que presenta el amarilleo y caída de las hojas más grandes (hojas fuente) y algunas de medianas y pequeñas (hojas sumidero) comienzan a marchitarse y secarse. Los obesos cálices repletos de resina son mayoría y tan sólo algunos de ellos presentan pistilos fértiles. La producción de tricomas globulares cesa, acumulando en sus cabezas resina con altos contenidos de THC y terpenos.

Cuando únicamente queda un 20-25% de pistilos fértiles, sólo se observa algún tricoma cuya cutícula envolvente muestra resinas opacas o translúcidas y el olor es muy intenso y suave, debido a la polimerización de los terpenos, ha llegado el ansiado momento de la recolección. En el clima mediterráneo este momento suele coincidir para esta variedad con el 20-30 de septiembre.

Toda la estructura floral de las plantas femeninas, no sólo las brácteas, también las pequeñas hojas que las circundan, están anegadas de tricomas globulares. Sus segregaciones resinosas, ricas en cannabinoides, son visibles ya en la segunda-tercera semana de floración. De indudables cualidades organolépticas, esta variedad nos obsequia con un elevado ratio de sustancias volátiles, (terpenos, sesquiterpenos, hidrocarburos y aceites esenciales) que le confieren un olor fuerte y penetrante,  perfumadamente exótico y  agradable a la vez,  también en seco, sin llegar no obstante a  los niveles de las variedades skunk. Esta característica se mantendrá después en combustión, con paladar agridulce intenso y exquisito y humo denso y cremoso.


Fotos Cogollo la Bella


La Bella ofrece también  un amplio abanico de posibilidades a los amantes del buen hash. La extracción de tricomas, bien en seco, en tambores tipo pollinator, o con extracción en hielo, será generosa, desprendiéndose éstos de forma fácil y eficiente. Su excelsa calidad complacerá el paladar más exigente.


Tricomas



hachis



AGRONOMIA


La Bella es una planta para cultivar al natural, en exterior en climas cálidos o  temperados y abundante sol. Si bien puede crecer aceptablemente bien en cultivos indoor con luz artificial, su floración será algo exigua en lo que a la producción  se refiere. Es por ello que los mejores resultados se producirán en exterior o invernadero.

Su  pronta recolección, a partir de la segunda semana de septiembre en el hemisferio norte, abril en el sur, favorece también su adaptación a climas mas ásperos como el norte  y oeste peninsular, pues las frecuentes lluvias y alta humedad que impera en este tipo de clima no afectarán en demasía sus flores, resistiendo bien el ataque de hongos patógenos tipo Botrytis Cinérea pers. Si bien los pistilos si pueden verse afectados por este hongo, circunstancia que a menudo precisa de visión de aumento para apreciarse, difícilmente este se extenderá por el resto de estructuras florales, brácteas y pequeños tallos que las sostienen, pudiendo culminar la cosecha sin mermas significativas. Tampoco gusto y aroma se verán comprometidos. No será en balde, no obstante, la utilización de fungicidas naturales (azufre, propoleo, cola de caballo) a modo de preventivos o incluso como curativos, una vez contraída la infección. Se ha testado la eficacia de ambos en esta variedad siendo efectivos ante hongos como el oídio y la Botrytis Cinérea.

En climas mas fríos o si se recoge algo tardía, ya entrado el octubre, la Bella nos obsequiará con bonitas tonalidades violeta y púrpura oscuro,  haciéndose estas visibles  primero en los cálices florales y después y progresivamente en el resto de flor, tallos y hojas. Este fenómeno obedece a una expresión genética de esta variedad combinada con temperaturas inferiores a 15ºC. Los pigmentos que contienen antocianinas, responsables de esta coloración púrpura, se muestran entonces en detrimento de la clorofila y el color verde.

Su cultivo puede iniciarse en los meses de marzo o abril, si el cultivo se realiza en suelo, y  más tarde, entre mayo y junio, si se desea cultivarla en maceta o contenedor. Es una planta sativa y como tal responde. Con espacio suficiente, plantada en suelos fértiles y trabajados, podrá extender libremente sus raíces y soportar una estructura vegetal que puede superar los tres metros. No obstante si limitamos su raíz en contenedores o macetas, es conveniente posponer su germinación al final de la primavera o inicio de verano, para racionalizar el tiempo de cultivo, su tamaño y su buena salud. Aún así, alcanzará buena altura, 1,5-2 metros, según tamaño de recipiente escogido. Para estos casos, recomendamos contenedores de una capacidad mínima de entre 10 a 30 litros, pudiéndose realizar también varios transplantes hasta llegar a esa capacidad.

Si se prefiere la germinación temprana en contenedores, se recomiendan sucesivos transplantes, mínimo de  tres, a medida que la planta va avanzando en su ciclo vital. El objetivo de los mismos será el de proveer en todo momento y en la medida de lo posible de espacio suficiente para el buen estado de sus raíces. Contenedores de 90L o más pueden resultar necesarios en estos casos si bien es preferible no cultivar la planta desde el inicio en ellos, pues crecería exageradamente en su período vegetativo para acabar agotando el substrato llegada la floración, con la consiguiente merma en la producción final. Por eso son preferibles transplantes sucesivos y bien planificados, realizando el último de ellos a escaso tiempo del inicio de la floración o incluso habiéndose esta ya desencadenado. En todos estos supuestos, el uso de contenedores de color blanco y/o la protección del espacio radicular del exceso de calor y radiación solar, garantizará sin lugar a dudas ejemplares más saludables y productivos.

Optimizará sus cualidades en tierra madre, con suelos bien esponjados y aireados y con abundante materia orgánica. La adición de perlita, estiércoles animales (caballo, oveja, cabra, guano de aves marinas, guano de murciélago) u otros aditivos como fosfato natural de roca, harinas de algas y harinas volcánicas y compost natural ayudará sobremanera. La técnica del bancal profundo es la idónea para esta variedad como se ha testado año tras año. Básicamente, el bancal profundo consiste en preparar unos bancales semielevados  (o sin elevación para evitar la evaporación en el clima mediterráneo), abonados con compost o estiércol descompuesto y, a ser posible, cavados en profundidad. La teoría dice que es importante que la anchura no exceda los 150 cm- lo ideal son unos 120cm- ya que ello permite trabajar los bancales desde los pasillos habilitados a tal efecto. No se debe pisar la tierra del bancal, para evitar así su compactación o apelmazamiento. Permitiendo que se mantenga mullida, aireada y esponjosa, retendrá mejor la humedad y el desarrollo radicular del cultivo se verá facilitado. La colocación de piedras o ladrillos en el centro del bancal permitirá trabajar cómodamente sin tener que pisarlos. La longitud de los bancales es irrelevante, aunque si son muy largos se hará un poco pesado dar la vuelta a la hora de trabajar el otro lado o en el momento de cosechar. La medidas ideales preconizadas por los americanos son de 6,5 m de largo por 1,5 de ancho, ya que esto da una superficie aproximada de cultivo de unos 10m2 y permite realizar continuos cálculos de rendimientos y de productividad de los bancales. También se pueden conseguir los 10m2 con 1,25m de ancho por 8m de largo.

La separación entre los bancales, si se hace más de uno, debe ser lo suficientemente ancha como para andar por ella y acceder cómodamente a ellos, e incluso para poder circular con la carretilla. La tierra de los pasillos- que es tierra fértil- se cava y se apila sobre los bancales en el momento de su realización, ahondando de 40 a 60cm, o incluso llegando 1m si ello es posible. Cuando rastrillamos la tierra de los bancales podemos depositar las piedras que nos salgan en el fondo de los pasillos, lo cuál facilitará el drenaje del agua en las épocas de lluvia y evitará embarrarnos cuando el suelo esté húmedo.

El secreto y éxito de esta técnica agrícola estriba en que, abonado profusamente el bancal y con el suelo mullido que no se pisa, se consigue ocupar mejor el espacio, aprovechar al máximo los nutrientes y mantener más eficazmente la humedad –reduciendo la periodicidad de los riegos y la cantidad de agua empleada- al tiempo que la sombra de la masa vegetal en continuo desarrollo dificulta la proliferación de hierbas y las pocas que crecen son arrancadas fácilmente gracias a lo mullida que permanece la tierra.

Los cultivos en bancal profundo se complementan con abonados de cobertura y con acolchados de materiales orgánicos (paja, cortezas de pino, hierbas adventicias). Una vez al año se realiza un abonado de fondo con compost o estiércol descompuesto y se cava de nuevo todo el bancal. Para ello se recomienda el uso de la horca de doble mango pues nos permite mullir, airear e incorporar la materia orgánica sin invertir los perfiles del suelo o voltear la tierra, además de requerir mucho menos esfuerzo que el método tradicional azadón o la pala.

El riego puede efectuarse con los habituales sistemas de regadera, manguera o aspersión, aunque lo ideal es instalar un sistema de riego por goteo, por resultar más eficiente y práctico sobre todo cuando se instala un programador de riego.

Otra técnica de cultivo en suelo para esta variedad es la de excavar profundos y amplios hoyos y sustituir en todo o en parte la tierra original, reemplazándola por algún sustrato comercial al que se puede adicionar compost, estiércol, enmiendas orgánicas, caliza dolomita y abundante perlita. Esto permitirá el crecimiento holgado de la raíz y garantizará plantas de mayor porte y producción que si son cultivadas en terrenos pedregosos y duros, donde no se ha cultivado anteriormente, produciendo casi siempre ejemplares de pequeño tamaño y con deficiencias nutricionales más o menos acusadas. Los terrenos predominantemente arcillosos del litoral mediterráneo, si bien mantienen bien la humedad en profundidad, son demasiado duros, compactados y poco oxigenados para el crecimiento óptimo del sistema radicular de la Bella.

Dadas la cualidades innatas de la bella, de las que se destacan el sabor y el aroma así como su generosa psicoactividad,  sería deseable preservar y optimizar todas ellas con la utilización de abonos naturales no químicos, permitidos por la agricultura ecológica, en detrimento tal vez de una más elevada productividad de los ejemplares.

En cultivos en maceta y contenedor es recomendable la elección de un sustrato de buena calidad, tipo Light Mix de Plagron o similares, compuestos por diversos tipos de turbas, perlita y abono orgánico incorporado, que facilitaran la oxigenación óptima de las raíces y la correcta retención de humedad.

Tal y como hemos comentado, la utilización en exclusiva de productos permitidos en la agricultura ecológica, tanto en lo referido a la alimentación como al cuidado de la salud vegetal de la Bella será la mejor elección posible. Por ello, resulta idónea la aplicación de elementos tales como:


Crecimiento vegetativo:

Guano del Perú, humus de lombriz, Liberlene C, algas líquidas de crecimiento, extractos de plantas fermentados, emulsión de pescado, harina de algas marinas, harina de basalto (suelos arcillosos), harina de bentonita (suelos arenosos), harina de sangre, harina de plumas, caliza dolomita., epsonita.


Floración:

 Guano de murciélago, fosfato natural, Liberlene K, Petankali, harina de lava, harina de huesos, cenizas de palmera, algas líquidas de floración, extractos de plantas fermentados, estimuladores de floración con  hormonas vegetales naturales.


Fitosanitarios (control de plagas):

La misma filosofía a aplicar en la alimentación vegetal podemos emplearla en lo referido al control de plagas en los ejemplares de la Bella en particular y en casi cualquier especie vegetal. Ésta, no es otra que la de utilizar en exclusiva productos permitidos en la agricultura ecológica. La experiencia demuestra de forma irrefutable que es posible cultivar este ejemplar de La Bella con el uso exclusivo y planificado de productos como:

-Azufre: en su forma micronizada o coloidal. Nos protegerá de dos fitopatologías clásicas en el cultivo de la Cannabis Sativa, el oidio (S. Macularis, L. Taurina, T. Roseum) y la araña roja (T.Urticae). Su utilización se restringirá únicamente al ciclo vegetativo o de crecimiento de la planta, en una periodicidad de 15 o 30 días según el riesgo de infección. Será importante la correcta aplicación en haz y envés de las hojas, nunca a plena exposición solar o altas temperaturas. A los 3-5 días de su uso, limpiaremos foliarmente la planta para evitar las manchas blancas que deja como residuo el producto. En cultivos en contenedor en terrazas o balcones su uso es especialmente necesario. Al inicio de la etapa de floración dejaremos de utilizarlo pues podría perjudicar ostensiblemente el aroma y sabor final de las inflorescencias.

-Jabón Potásico: elaborado con aceites vegetales, es eficaz para el control de las plagas originadas por pulgones, trips, cochinillas, pulgón lanígero, ácaros y mosca blanca. Es selectivo y respeta la fauna útil, no siendo tampoco dañino para las aves, la vida silvestre o las abejas. Es el mejor preventivo. Su utilización desde la segunda semana de vida de la planta hasta casi 15-20 días previos a su recolección nos garantizará un cultivo sano y libre de visitas indeseadas. Importante su aplicación en haz y envés de las hojas.

-Bacillus Thurigiensis Var. Kurstaki: insecticida biológico para el control de plagas de lepidópteros ( orugas) tales como Heliothis, rosquilla, Spodoptera exigua, Spodoptera litoralis, Pieris, Plutella, Trichoplusia. Las larvas son infectadas cuando ingieren una dosis letal y dejan después de alimentarse permaneciendo en el follaje hasta que mueren días después. Importante empezar su aplicación justo cuando aparecen los primeros estigmas o pistilos ( início del período floral) y continuar las pulverizaciones cada 7-15 días según riesgo de infección hasta 20-15  días  de la recolección. Es muy importante usar agua neutra con pH próximo a 7. También mejora notablemente su eficacia con la utilización de aguas con baja electroconductividad (pocas sales minerales) como el agua de lluvia, de filtro de osmosis inversa, o destilada. No procede plazo de seguridad.

-Cola de caballo (Equisetum Arvense L.) : Es uno de los fungicidas más eficaces en agricultura ecológica. Utilizado para el control de mildiu, Phythopthora sp, oídio, moteado, septoriosis, roya, Botritis sp y alternaria. En el caso del  Cannabis Sativa, se utiliza fundamentalmente para el control del oídio cuando este se manifiesta ya avanzada la etapa floral, y ante la imposibilidad de utilizar el azufre. Aumenta su eficacia cuando se mezcla con quelato de hierro.

-Aceite de Neem (Azhadiracta Indica): aceite extraido de la nuez del arbol de Neem. Eficaz en el control de insectos, ácaros y nemátodos del suelo. Inhibe la producción de la hormona edicsona, básica para el correcto desarrollo de larvas y pupas de insectos. Efecto sistémico. Puede utilizarse en aplicación foliar  (no en floración) o en riego. Debe utilizarse a partir de la segunda semana de vida de la planta, cada 15-30 días, hasta 15-20 días antes de la cosecha.

 

Estadísticas Laboratorios CANNA de la Bella Seed


 


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